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MEDIDAS PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA

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Por una parte, las medidas que hay que poner en marcha deben situarse en tres ámbitos: lo de la prevención, lo de la sanción de las conductas violentas y el asistencial.
Por otra, como el problema es estructural debe ser abordado desde un punto de vista interdisciplinar en el que se incluyan la política, la educación, la salud, el derecho, la psicología, los medios de comunicación, el trabajo social y la seguridad ciudadana tanto en el análisis como en el tratamiento.
En primer lugar, desde el punto de vista de la política, se hace imprescindible un Pacto de Estado para elaborar una ley integral que ha de centrarse en garantizar el derecho a vivir sin violencia de género y ha de cumplir los siguientes objetivos:

* Dar protección inmediata y efectiva a las víctimas, dando prioridad a las medidas cautelares preventivas.
* Contribuir a la erradicación de dicha violencia desde el ámbito legislativo y judicial
* Elaborar la normativa que coordine los recursos sociales suficientes, institucionales y privados
* Apoyar y colaborar con las asociaciones de mujeres que tratan este tema
* Prevenir la violencia elaborando programas destinados a la comprensión y eliminación de sus causas y promoviendo campañas de sensibilización y formación dirigidas a la ciudadanía en general, y a las y a los profesionales de la educación y de la información en especial.

En el plano sensibilización y formación dirigidas a la ciudadanía en general, y a las y los profesionales de la educación y de la información en especial. en el de la prevención conviene resaltar el peso y responsabilidad de tres agentes educativos muy importantes: la familia, la escuela y los medios de comunicación.

Abogamos por un modelo de familia que sea un espacio de encuentro gratificante y potenciador de las capacidades y posibilidades de todas las personas que lo integran, donde existan relaciones igualitarias entre mujeres y hombres, equilibrio en la toma de decisiones, en el reparto de las responsabilidades domésticas y de cuidado a personas dependientes, y en la distribución del tiempo, en definitiva, abogamos por que los hombres y las mujeres muestren a sus hijos y hijas que hay tantas formas como personas de ser hombre y mujer.

En el que se refiere a la educación formal, la escuela es o debe ser un espacio ideal para fomentar valores tales como el respeto, la igualdad dentro de la diversidad, comprensión cara los y las que son diferentes, el espíritu crítico. Por eso, por ser un lugar donde se aprende a pensar, a descubrir y a analizar el mundo es un lugar idóneo para prevenir la violencia.

Trabajar para prevenir la violencia es trabajar para construir relaciones satisfactorias entre los humanos, es decir relaciones sin chantajes, relaciones paritarias y justas: Esto implican cambio de modelo económico, educativo y cultural violento por otro basado en el diálogo (en el amor, según Charo Altable, especialista en coeducación). Esto es lo que pretende la coeducación. La coeducación quiere ser una pedagogía que finalice con la violencia estructural de esta sociedad patriarcal y capitalista, que favorezca, sin embargo, la rebelión ante lo abuso de poder, que ponga límites al otro, que defienda los espacios personales y colectivos de libertad de expresión y que instaure relaciones justas, donde la ternura y el diálogo entre lo diferente sean posibles: diferentes sexos, culturas, diferentes carácteres y personalidades. Se trata de cambiar el modelo que estructura esta sociedad, un cambio de hombres y mujeres. El hombre ha de dejar la vieja piel del patriarcado y las mujeres hemos de dejar la piel de camaleóns que nos sirve para sobrevivir en este mundo.

Deshacer este modelo no es tarea sólo de la coeducación, es una tarea que nos corresponde a todos los ser humanos y se debe ejercer desde todos los ámbitos sociales. No es tan sólo de mujeres aunque sean movimientos de mujeres los pioneros, en la historia reciente, en manifestarse contra las guerras, contra las armas y el ejercicio de toda violencia. Los hombres tienen una gran labor que hacer, no cambiará el mundo mientras no nos impliquemos todos y todas. Son necesarios hombres antipatriarcais para que enseñen en la familia en la escuela y en todos los ámbitos a los niños, adolescentes y chicos otras maneras diferentes de construir la masculinidade (Hoy día aún hay muchos adolescentes que piensan que ser agresivo resulta más atractivo).

De hecho, existen colectivos de hombres, cada vez más numerosos se reúnen para debatir sobre estos temas y organizan cursos y congresos como lo que finaliza de ser clausurado en Jerez: «Jornadas Estatales sobre la Condición Masculina. Los hombres ante lo reto de la igualdad».
El tercero gran pilar en la educación y prevención son los medios de comunicación. En un sondeo realizado a la población europea y española, a la pregunta sobre lo origen de la información que poseen sobre lo tema el 97% responde que de la televisión, el 49,7 de los periódicos, el 51,8 de la radio y sólo el 16% de los libros, el 14% del trabajo y el 4, 2 de formación propiamente dicta (escuela, formación de adultos,…). Esto nos da idea de la importancia que los medios de comunicación tienen en la formación de opiniones y la responsabilidad que lo eres compuerta a la hora de tratar esta cuestión social tan grave.
Estos tienen más influencia se cabe que la familia y la escuela, especialmente en la adolescencia y juventud, marcan la páuta de lo que está de moda y lo que no, del que es importante y lo que no… Desgraciadamente los modelos a seguir no son los más idóneos para conseguir una sociedad más justa, solidaria y en igualdad, puesto que lo que transmiten, fundamentalmente, la televisión, son mensajes de violencia, sexismo, competitividad, consumismo y por que no decirlo de estupidez, desde los héroes y heroínas de los dibujos animados, pasando por las películas, canciones, publicidad, etc.
En cambio, deberían proponer modelos alternativos que encarnen valores de igualdad y respeto.
Más concretamente en el tema de la violencia doméstica, si se quieren cambiar las cosas, deberían abordarla globalmente, analizando las causas que la provocan, con una definición editorial, y contribución de opiniones diversas que permitan vislumbrar soluciones la este problema.

En la prevención de la violencia, los sindicatos, en general y CGT, en particular, tenemos mucho que decir.
Porque hay una relación insoslaiable entre trabajo y situación económico, entre trabajo e independencia económico y la hay, en fin, entre independencia económica y autonomía, entre autonomía, libertad y dignidad de las personas. Todas estas condiciones no resuelven probablemente todas las situaciones de violencia, pero sin duda, su ausencia contribuye a agravar las por cuanto limita las posibilidades y capacidades de las mujeres para huir de ellas.

El trabajo es un fenómeno complejo del que deriva no sólo la remuneración y el sustento si no también la socialización y la integración de los individuos en su medio y, en la actualidad, es un bien escaso que añade valor y consideración social la quien lo tiene, y estigmatiza la quien carece de él.
Por todas estas razones y mil más debemos luchar y exigir al gobierno y a los demás agentes sociales implicados:

* Unas mejores condiciones laborales para todas y todos tanto en el acceso como en la estabilidad, el salario y la promoción en el empleo y, al menos, no tolerar ni por asomo que estas condiciones ya malas de por sí se agraven aún más para las mujeres.
* Unos os convine colectivos no sexistas eliminando las cláusulas discriminatorias e incluyendo otras correctoras de las desigualdades existentes.
* Medidas, de verdad efectivas, y que se lleven a la práctica por parte de las empresas, que faciliten el que tanto los hombres como las mujeres puedan conciliar la vida laboral y la familiar.

Estas medidas se verán ampliadas y concretadas en los documentos que se están elaborando desde la Secretaría de la mujer.
Para que la prevención sea una realidad es necesario un cambio de mentalidad de la población en general y de muchos de los y las profesionales de la educación, medios de comunicación, del derecho, de la salud, de la psicología, del trabajo social, de la seguridad ciudadana…. propiciada por una buena preparación y formación desde una perspectiva de género.

Para cuando ya la situación de violencia aconteció hay que atender a la víctima y sancionar al maltratador, para eslabón exigimos:
* La implantación de Centros únicos (como la ventana única) o integrales donde personal especializado y formado desde una perspectiva de género preste una ayuda, a la persona, inmediata y total: de protección, sanitaria, psicológica, jurídica, social y económica.
* La garantía de que la víctima y las personas que dependen de ella, después de la denuncia, van a poder llevar una existencia digna y autónoma, es decir que tendrá cubiertas las necesidades básicas: vivienda, comida y salario mínima interprofesional mientras encuentra un trabajo.
* Formación e inserción laboral el más rápida posible
* Aplicación real de la legislación vigente mientras se elabora la ley integral citada anteriormente.

Todas las medidas que se propone en este documento son de carácter general pero si alguna persona quiere trabajar o debatir más a fondo este tema se acerca una tabla reivindicativa y un decálogo elaborados por grupos de compañeras.

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